¡GRRRR!...León...¡GRRR!
Es inevitable al escuchar esta palabra hacer mi onomatopeya favorita y la de muchos que conozco...
León de los Aldanas, cuidad del Estado de Guanajuato, de quizás algo más de un millón y medio de habitantes me daba la bienvenida y no sé el motivo pero lo hacía con acento italiano.
La imagen de esta nueva aventura quedó congelada cuando abrí la puerta de mi nuevo apartamento y observé los dos solitarios sofás naranjas que hacían un enorme contraste con lo blanquecino del lugar...un colchón en el suelo y un montón de cosas que ordenar, que al final no fueron tantas, ya que el lugar daba tanto "resquemor" como un colegio vacío en plenas vacaciones.
Las primeras noches solitarias fueron interesantes, conocí los secretos del apartamento, La Casita Manantial. Todo se escucha, absolutamente todo; casi podía escuchar los gases del vecino del primero, digo podía porque el vecino murió. Parece ser que era una persona mayor y para mi que era el que pagaba Internet y no lo tenía con contraseña, ya que después de que el Señor Gaseoso pasara a mejor vida aparecía una página en la pantalla del ordenador diciendo algo así como pague y tendrá conexión, como le explicaba yo a un Servidor Web que desde dos metros bajo tierra y sin constantes vitales es muy difícil utilizar una tarjeta de crédito.
Ya sin conexión y sin volver a escuchar las flatulencias del Señor Gaseoso, una lástima hasta animaban a hacer concursos, la Casita Manantial iba tomando forma, color y olor de hogar. Durante unas semanas, quizás un mes, improvisé una mesita con una de las maletas, unas velitas por aquí, un póster de Amelie, un peluche llamado Pancho, una radio y un espejo era todo lo complejo que tenía mi casa.
Poco a poco fue tomando la forma que buscaba para sentirme cómoda en este nuevo lugar. Hace unas semanas dejé de dormir en el suelo, ahora tengo la sensación de que floto...y me gusta.
A pesar de que esta sensación me encanta no se la considera un trabajo, así que me uno a las cientos de personas que buscan algo remunerado se le considere o no un trabajo, si alguien me quiere pagar por flotar estoy dispuesta a negociar.
miércoles, 3 de marzo de 2010
jueves, 25 de febrero de 2010
LA AVENTURA ÁNDALE
De vuelta al país del maíz, los tacos, los chiles, el tequila...
Llegué hace dos meses: idas y venidas, redescubrimientos de cosas olvidadas...con eso digo el sabor de los tacos Don Lucho...(estoy haciendo publicidad, me deberían dar un par gratis), el agua de horchata y todo sin venganzas de Moctezuma.
La Navidad pasó con la despedida de fuegos artificiales con la posibilidad de saltar el ojo a cualquiera, desde el medio de una calle en el DF, y con la mitad de una botella de plástico, creo, como tubo de salida...la madre que los parió. Allí, todos en la calle viendo mi cara de desesperación mientras me tapaba los oídos pensado en que si me quedara tuerta me pondría un parche en el ojo y diría lo de "PIRATAAA" y cantaría la canción del silbidito de Kill Bill mientras paseara por las calles.
Estoy segura que al final me encerrarían en un psiquíatrico, pero como la canción es muy pegadiza; todos los loquitos la terminarían cantando, después los doctores, despues las familias, los amigos de las familias y así sucesivamente hasta que declararan a la canción como una epidemia, intentarían hacer vacunas sonoras, las empresas discográficas competirían contra las farmaceúticas, los publicistas se revolucionarían, las televisiones harían su agosto, las marujas tendrían cotilleos sobre la última vecina que silbo la canción, se dispararían la venta de tapones para los oídos y orejeras, se impondría una nueva moda, los políticos se echarían la culpa unos a otros, se harían cumbre, se llamaría a la ONU para crear soluciones, la gnte se iría de país en país buscando el silencio y se crearía una nueva forma de turismo... en definitiva se dispararía la creatividad...es una forma de solucionar la crisis sin duda.
Después de dejar a la Plaza Garibaldi cantando esto a modo de ranchera, metros colapsados de gente y mercados abarrotados regrese a León.
Me esperaba la aventura de una casa vacía, una nueva universidad y una ciudad desconocida.
Comienza La Aventura Ándale: León.
Llegué hace dos meses: idas y venidas, redescubrimientos de cosas olvidadas...con eso digo el sabor de los tacos Don Lucho...(estoy haciendo publicidad, me deberían dar un par gratis), el agua de horchata y todo sin venganzas de Moctezuma.
La Navidad pasó con la despedida de fuegos artificiales con la posibilidad de saltar el ojo a cualquiera, desde el medio de una calle en el DF, y con la mitad de una botella de plástico, creo, como tubo de salida...la madre que los parió. Allí, todos en la calle viendo mi cara de desesperación mientras me tapaba los oídos pensado en que si me quedara tuerta me pondría un parche en el ojo y diría lo de "PIRATAAA" y cantaría la canción del silbidito de Kill Bill mientras paseara por las calles.
Estoy segura que al final me encerrarían en un psiquíatrico, pero como la canción es muy pegadiza; todos los loquitos la terminarían cantando, después los doctores, despues las familias, los amigos de las familias y así sucesivamente hasta que declararan a la canción como una epidemia, intentarían hacer vacunas sonoras, las empresas discográficas competirían contra las farmaceúticas, los publicistas se revolucionarían, las televisiones harían su agosto, las marujas tendrían cotilleos sobre la última vecina que silbo la canción, se dispararían la venta de tapones para los oídos y orejeras, se impondría una nueva moda, los políticos se echarían la culpa unos a otros, se harían cumbre, se llamaría a la ONU para crear soluciones, la gnte se iría de país en país buscando el silencio y se crearía una nueva forma de turismo... en definitiva se dispararía la creatividad...es una forma de solucionar la crisis sin duda.
Después de dejar a la Plaza Garibaldi cantando esto a modo de ranchera, metros colapsados de gente y mercados abarrotados regrese a León.
Me esperaba la aventura de una casa vacía, una nueva universidad y una ciudad desconocida.
Comienza La Aventura Ándale: León.
He tardado pero...
Tengo motivos profundos, intrínsecos y catastróficos. No será para tanto la exageración la llevo en los genes. El caso es que siento no haber podido escribir durante tanto tiempo, que en realidad no ha sido tanto...depende. En estos meses han pasado muchas cosas interesantes y otras muy aburridas.
Desde un nuevo país y otra cuidad reanudo el blog, de nuevo: LA AVENTURA ÁNDALE.
Desde un nuevo país y otra cuidad reanudo el blog, de nuevo: LA AVENTURA ÁNDALE.
miércoles, 9 de diciembre de 2009
Lipotimia
Según la Real Academia de la Lengua Española en su vigésima segunda edición, lipotimia es: "pérdida súbita y pasajera del sentido y del movimiento". He llegado a pensar que vivo en un lipotimia continua.
La día comenzaba con la búsqueda del móvil para poder apagar el despertador, creo que debo de cambiar de música y a partir de ahora me pondré la banda sonora de Rocky, así que en la mesita de noche, además de las gafas y el libro de costumbre, dejaré una sudadera gris con capucha y unas escaleras, si puede ser con buenas vistas que eso anima más.
Dejando los minutos pasar tras la llamada de mi madre decidí que había que ser valiente y destaparse de una vez. De repente todo mi cuerpo se sintió como en un cubito de hielo, menos la mano derecha que seguía debajo de la almohada. Comenzaron los aseos rutinarios y la verdad que en verano son más placenteros, ahora mismo sentarse en la taza del váter regenera toda la circulación de cintura para abajo. Creo que a mi váter lo deberían fichar para un tratamiento de belleza, por lo menos del pueblo, ya me lo estoy imaginando: en la peluqueria de la Mari de la calle de al lado hacen tratamientos en el culo al sentarse en la taza del váter de la nieta de Manolito...
El caso es que comenzó otra odisea, esta vez mi madre y yo decíamos irnos a la Córdoba, por supuesto en el autobús, volvía con mis queridos viejitos acosadores subidores de la autoestima y de peculiar olor. Para el disgusto de mi autoestima no había viejitos...estarían cobrando la pensión.
Llegamos a la cuidad, la mañana discurrió con normalidad, de una tienda a otra, hablando de una cosa y otra. Llegó la hora de comer y decidimos irnos a por una tapitas, me comenzaba a sentir algo indispuesta, hice que mi madre pidiera la cuenta, salí del lugar corriendo y susurrando, creo, me mareo, me mareo...horrible sensación una vez más.
Comenzó la lucha de mi cuerpo que horas antes pensaba en poner la banda sonora de Rocky para que la tensión subiera, recuperar el calor del cuerpo y como dice la RAE el sentido y el movimiento. (Siempre que pienso en estas cosas me imagino los dibujos de la serie del cuerpo humano)
Tendida en un portal y tapada por el abrigo de mi madre sentía como me iba apagando mientras el dolor punzante me recordaba que estaba más viva que nunca. El portero del edificio nos abrió la puerta amablemente pensado que eremos jóvenes modernos, ya que los jóvenes hoy en día se sientan en los portales, yo creo que es porque no hay demasiados bancos, así que no sé cómo pero llegué a unos sillones que tenían allí.
Una señora espera al dentista mientras le explicaba a mi madre asustada, agobiada y nerviosa pero por fuera segura, tranquila y cuidadosa, que la lipotimia se la conoce como la "muerte pequeña"(se lo tendré que notificar a la RAE para que lo incluya en la definición). Lo escuché, escuché las palabras de la señora y no me salían las palabras pero sé que para mis adentros pensé: "pedazo de hija de puta". Tampoco pude ver la cara de mi madre pero seguro que de tensión y mirada firme a la mujer.
Mi madre corrió a la farmacia y por unos segundos me dejó a solas con la mujer en busca del dentista, hablaba y hablaba y yo escuchaba: bla, bla, bla, bla...realmente, estaba pensado que a esa señora le vendría bien lo de la regeneración del culo de mi váter.
LLegaron los medicamentos y mi madre, al rato recuperada y vuelta a la calle, ella quería llevarme al medico yo me negaba, ya me encontraba en perfectas condiciones para hacer las últimas compras y volver a casa.
Mi madre atenta a mis pasos durante toda la tarde pero a medida que iban pasando las horas se le iba pasando la preocupación y comenzábamos a reirnos de la mujer del dentista y de lo borde que soy cuando me pongo mala.
Cuando llegamos al pueblo nos encontramos con mi padre esperándonos en la parada como si de un jovenzuelo moderno, pero sin portales donde sentarse, esperando a su chica se tratese. Mi madre feliz por esta inesperada sorpresa, mi padre feliz por sorprender a mi madre y yo pensando en que vivo una vida donde ni el movimiento es mio, ni el sentido, puesto que el otro día mi padre me dió una brújula y me perdí por mi casa.
Vivo en una completa lipotimia.
La día comenzaba con la búsqueda del móvil para poder apagar el despertador, creo que debo de cambiar de música y a partir de ahora me pondré la banda sonora de Rocky, así que en la mesita de noche, además de las gafas y el libro de costumbre, dejaré una sudadera gris con capucha y unas escaleras, si puede ser con buenas vistas que eso anima más.
Dejando los minutos pasar tras la llamada de mi madre decidí que había que ser valiente y destaparse de una vez. De repente todo mi cuerpo se sintió como en un cubito de hielo, menos la mano derecha que seguía debajo de la almohada. Comenzaron los aseos rutinarios y la verdad que en verano son más placenteros, ahora mismo sentarse en la taza del váter regenera toda la circulación de cintura para abajo. Creo que a mi váter lo deberían fichar para un tratamiento de belleza, por lo menos del pueblo, ya me lo estoy imaginando: en la peluqueria de la Mari de la calle de al lado hacen tratamientos en el culo al sentarse en la taza del váter de la nieta de Manolito...
El caso es que comenzó otra odisea, esta vez mi madre y yo decíamos irnos a la Córdoba, por supuesto en el autobús, volvía con mis queridos viejitos acosadores subidores de la autoestima y de peculiar olor. Para el disgusto de mi autoestima no había viejitos...estarían cobrando la pensión.
Llegamos a la cuidad, la mañana discurrió con normalidad, de una tienda a otra, hablando de una cosa y otra. Llegó la hora de comer y decidimos irnos a por una tapitas, me comenzaba a sentir algo indispuesta, hice que mi madre pidiera la cuenta, salí del lugar corriendo y susurrando, creo, me mareo, me mareo...horrible sensación una vez más.
Comenzó la lucha de mi cuerpo que horas antes pensaba en poner la banda sonora de Rocky para que la tensión subiera, recuperar el calor del cuerpo y como dice la RAE el sentido y el movimiento. (Siempre que pienso en estas cosas me imagino los dibujos de la serie del cuerpo humano)
Tendida en un portal y tapada por el abrigo de mi madre sentía como me iba apagando mientras el dolor punzante me recordaba que estaba más viva que nunca. El portero del edificio nos abrió la puerta amablemente pensado que eremos jóvenes modernos, ya que los jóvenes hoy en día se sientan en los portales, yo creo que es porque no hay demasiados bancos, así que no sé cómo pero llegué a unos sillones que tenían allí.
Una señora espera al dentista mientras le explicaba a mi madre asustada, agobiada y nerviosa pero por fuera segura, tranquila y cuidadosa, que la lipotimia se la conoce como la "muerte pequeña"(se lo tendré que notificar a la RAE para que lo incluya en la definición). Lo escuché, escuché las palabras de la señora y no me salían las palabras pero sé que para mis adentros pensé: "pedazo de hija de puta". Tampoco pude ver la cara de mi madre pero seguro que de tensión y mirada firme a la mujer.
Mi madre corrió a la farmacia y por unos segundos me dejó a solas con la mujer en busca del dentista, hablaba y hablaba y yo escuchaba: bla, bla, bla, bla...realmente, estaba pensado que a esa señora le vendría bien lo de la regeneración del culo de mi váter.
LLegaron los medicamentos y mi madre, al rato recuperada y vuelta a la calle, ella quería llevarme al medico yo me negaba, ya me encontraba en perfectas condiciones para hacer las últimas compras y volver a casa.
Mi madre atenta a mis pasos durante toda la tarde pero a medida que iban pasando las horas se le iba pasando la preocupación y comenzábamos a reirnos de la mujer del dentista y de lo borde que soy cuando me pongo mala.
Cuando llegamos al pueblo nos encontramos con mi padre esperándonos en la parada como si de un jovenzuelo moderno, pero sin portales donde sentarse, esperando a su chica se tratese. Mi madre feliz por esta inesperada sorpresa, mi padre feliz por sorprender a mi madre y yo pensando en que vivo una vida donde ni el movimiento es mio, ni el sentido, puesto que el otro día mi padre me dió una brújula y me perdí por mi casa.
Vivo en una completa lipotimia.
jueves, 3 de diciembre de 2009
Mamá Pato
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Cuando llegas a un sitio nuevo te sientes más cerca de la sensación que pueden tener los bebés; por ejemplo cuando ven a un perro, solo que en la mayoría de los casos no se suele babear, hacer ruidos incomprensibles y una vez que se toma contacto con la cosa, no se suele repetir de forma seguida y sin sentido el nombre o ruido que hace nuestro nuevo descubrimiento.
Bueno, aunque a veces es discutible, solo hay que observar a un hombre viendo un partido de fútbol, da igual el lugar, nos encontramos con: ruidos incomprensibles, boca abierta con diversas precipitaciones y por supuesto, si es gol, repetición seguida de la palabra "¡¡GOL GOL GOL GOOOL!!"
Pero no se crean que las mujeres nos escapamos solo hay que vernos en posición de pedir un cerveza al camarero del pub de turno, con voz agradable y sensual mientras entre la falda, los tacones, el pelo y el escote no cobran vida e intentan ser libres, más el humo, la música a todo volumen, todo intentando que no sea obvio lo evidente y es que hemos estado siguiendo los pasos del muchacho como si de mamá pato se tratase, además de hacernos las interesantes e inteligentes, no somos mujeres objeto... (¿Qué tendrán los camareros?)
No quiero jugar con el estereotipo de hombre y mujeres, de sobra sé que hay chicos que también van detrás del camarero... lo peor es descubrir que "Mamá pato" decide esquivar a sus crías como en una conversación de Pepito piscinas y conocer directamente a Pepito...la ilusión de esa noche deshecha. Menos mal que están las amigas que te ponen a la cola de otro camarero.
Sin saber que a ese le va también Pepito, pero es un buen entretenimiento, los camareros son el fútbol de las mujeres, un gran deporte.
Por todos los periodos vacacionales pensando en la "Mamá pato" del chiringuito, pub, discoteca de turno. No hubiese sido lo mismo.
Gracias amigas
Bueno, aunque a veces es discutible, solo hay que observar a un hombre viendo un partido de fútbol, da igual el lugar, nos encontramos con: ruidos incomprensibles, boca abierta con diversas precipitaciones y por supuesto, si es gol, repetición seguida de la palabra "¡¡GOL GOL GOL GOOOL!!"
Pero no se crean que las mujeres nos escapamos solo hay que vernos en posición de pedir un cerveza al camarero del pub de turno, con voz agradable y sensual mientras entre la falda, los tacones, el pelo y el escote no cobran vida e intentan ser libres, más el humo, la música a todo volumen, todo intentando que no sea obvio lo evidente y es que hemos estado siguiendo los pasos del muchacho como si de mamá pato se tratase, además de hacernos las interesantes e inteligentes, no somos mujeres objeto... (¿Qué tendrán los camareros?)
No quiero jugar con el estereotipo de hombre y mujeres, de sobra sé que hay chicos que también van detrás del camarero... lo peor es descubrir que "Mamá pato" decide esquivar a sus crías como en una conversación de Pepito piscinas y conocer directamente a Pepito...la ilusión de esa noche deshecha. Menos mal que están las amigas que te ponen a la cola de otro camarero.
Sin saber que a ese le va también Pepito, pero es un buen entretenimiento, los camareros son el fútbol de las mujeres, un gran deporte.
Por todos los periodos vacacionales pensando en la "Mamá pato" del chiringuito, pub, discoteca de turno. No hubiese sido lo mismo.
Gracias amigas
viernes, 20 de noviembre de 2009
Cuando no se escucha
He decidido que no voy a seguir escuchando o por lo menos no voy a escuchar lo que no me conviene, la vida será mejor.
Es lo que me ha enseñado mi abuela, tiene casi 90 años y la edad la está dejando cada día mas sorda. Eso es lo que siempre me ha dicho mi madre, pero observándola, he descubierto que no es que no oiga sino que no escucha.
Mi abuela es una mujer de costumbres, se levanta y va al baño; se puede equivocar de puerta y abrir la de mi habitación, pararse unos segundos hasta que se da cuenta de que esa cosa espatarrada en la cama no es lavabo. Vuelve al baño y hace sus cositas; así que abre las ventanas de par en par. Después desayuna a las 10:00 de la mañana, ella misma se lo prepara; aunque mi madre viene a casa a las 10:30, es lo que tiene tener el trabajo a cinco minutos de tu hogar. Siempre he sospechado que aunque se queja de que tiene que hacerlo ella, le encanta..jpg)
Ve la tele a todo volumen, sin importarle si suena el teléfono o alguien llama al timbre. Que nadie le moleste a la hora de sus series favoritas: Los rangers de Texas, Rex, el perro policía, todas las de investigación criminal...en fin. A las 14:00 comienzo a preparar la comida, se sienta conmigo en la cocina y le pongo su plato de patatas de bolsa, se las va comiendo mientras me cuenta las mismas historias de la prima de la suegra de la cuñada del hermano de su vecina, "Pepito piscinas", me pregunta que si lo conozco, le da lo mismo mi respuesta, seguirá contándome igualmente. Hace varias paradas en su monólogo y me pregunta qué cocino, a pesar de que alzo la voz y la miro, le da lo mismo mi respuesta, se levanta y mira la comida, ella saca sus propias conclusiones y deriva a otra historia de "Pepito piscinas" a estas alturas Pepito se a convertido en un gran amigo, le podría contar su vida.
Comemos, mi abuela ha estado pizcando toda la mañana, mi madre y yo pretendemos descubrir qué come, creemos que pasas...aún así es de buen apetito y come. Después de la comida al salón y que nadie le quite su chocolate, a pesar de que no escucha bien la tele esta atenta y más si le gusta, sino malo. Comenzarán los suspiritos abuelísticos: "ooooh" y su conversación interna que nadie la puede descifrar, el truco es hacerse la dormida o no moverse, tiene un detector de movimientos; si te pilla estás perdido.
Por la tarde su cafelito, si es con un dulce mejor. Habla y habla con quien pille y no deja réplica. Ese tono de voz agudo y cascado que se mete en la cabeza. Ahora bien, si está alguna serie que le guste, que no la molesten y así nos podemos escapar y salir, mi madre tranquila, la abuela entretenida y no nos echará en falta.
Tenemos la hora límite de las 19:30, es cuando terminan sus series, si llegas mas tarde se hace la dolida, enferma y soberbia, da igual lo que estés haciendo pero más te vale estar en casa a la hora que termina el perro policía. Si no es así, dale una buena cena. Por supuesto antes te dirá que se va a la cama y que no tiene hambre pero basta con decirle que si le apetecen unos marisquitos para que los ojos se le pongan como platos y tome muy en cuenta la propuesta.
Contenta la abuela con la cena, aunque protestando por lo que sea, ya que has llegado tarde y durante un par de horas de la tarde no ha podido hablarte sobre Pepito, todos tranquilos y ella se va a la cama, hasta mañana.
Ya ves, no oye o no escucha pero he aprendido que de mayor si sigo la misma táctica veré mis series favoritas, podré protestar por lo que se me antoje, nadie me protestará a mi y si lo hacen haré como si nada, comeré lo que me guste y todo el mundo me dará caprichos y todo por hacer oídos sordos.
¡VIVA LA VEJEZ!
Es lo que me ha enseñado mi abuela, tiene casi 90 años y la edad la está dejando cada día mas sorda. Eso es lo que siempre me ha dicho mi madre, pero observándola, he descubierto que no es que no oiga sino que no escucha.
Mi abuela es una mujer de costumbres, se levanta y va al baño; se puede equivocar de puerta y abrir la de mi habitación, pararse unos segundos hasta que se da cuenta de que esa cosa espatarrada en la cama no es lavabo. Vuelve al baño y hace sus cositas; así que abre las ventanas de par en par. Después desayuna a las 10:00 de la mañana, ella misma se lo prepara; aunque mi madre viene a casa a las 10:30, es lo que tiene tener el trabajo a cinco minutos de tu hogar. Siempre he sospechado que aunque se queja de que tiene que hacerlo ella, le encanta.
.jpg)
Ve la tele a todo volumen, sin importarle si suena el teléfono o alguien llama al timbre. Que nadie le moleste a la hora de sus series favoritas: Los rangers de Texas, Rex, el perro policía, todas las de investigación criminal...en fin. A las 14:00 comienzo a preparar la comida, se sienta conmigo en la cocina y le pongo su plato de patatas de bolsa, se las va comiendo mientras me cuenta las mismas historias de la prima de la suegra de la cuñada del hermano de su vecina, "Pepito piscinas", me pregunta que si lo conozco, le da lo mismo mi respuesta, seguirá contándome igualmente. Hace varias paradas en su monólogo y me pregunta qué cocino, a pesar de que alzo la voz y la miro, le da lo mismo mi respuesta, se levanta y mira la comida, ella saca sus propias conclusiones y deriva a otra historia de "Pepito piscinas" a estas alturas Pepito se a convertido en un gran amigo, le podría contar su vida.
Comemos, mi abuela ha estado pizcando toda la mañana, mi madre y yo pretendemos descubrir qué come, creemos que pasas...aún así es de buen apetito y come. Después de la comida al salón y que nadie le quite su chocolate, a pesar de que no escucha bien la tele esta atenta y más si le gusta, sino malo. Comenzarán los suspiritos abuelísticos: "ooooh" y su conversación interna que nadie la puede descifrar, el truco es hacerse la dormida o no moverse, tiene un detector de movimientos; si te pilla estás perdido.
Por la tarde su cafelito, si es con un dulce mejor. Habla y habla con quien pille y no deja réplica. Ese tono de voz agudo y cascado que se mete en la cabeza. Ahora bien, si está alguna serie que le guste, que no la molesten y así nos podemos escapar y salir, mi madre tranquila, la abuela entretenida y no nos echará en falta.
Tenemos la hora límite de las 19:30, es cuando terminan sus series, si llegas mas tarde se hace la dolida, enferma y soberbia, da igual lo que estés haciendo pero más te vale estar en casa a la hora que termina el perro policía. Si no es así, dale una buena cena. Por supuesto antes te dirá que se va a la cama y que no tiene hambre pero basta con decirle que si le apetecen unos marisquitos para que los ojos se le pongan como platos y tome muy en cuenta la propuesta.
Contenta la abuela con la cena, aunque protestando por lo que sea, ya que has llegado tarde y durante un par de horas de la tarde no ha podido hablarte sobre Pepito, todos tranquilos y ella se va a la cama, hasta mañana.
Ya ves, no oye o no escucha pero he aprendido que de mayor si sigo la misma táctica veré mis series favoritas, podré protestar por lo que se me antoje, nadie me protestará a mi y si lo hacen haré como si nada, comeré lo que me guste y todo el mundo me dará caprichos y todo por hacer oídos sordos.
¡VIVA LA VEJEZ!
jueves, 12 de noviembre de 2009
El mono viajero
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Después de Londres se queda el mono del viajero, tanto ir y venir durante casi una semana que ahora opto por la aventura de irme al pueblo de al lado todos los días.
Creedme, es toda una odisea: lo primero es que el autobús llegue, si llega por supuesto no será puntual, lo hará o antes o después. Después las paradas y por supuesto los abuelillos acosadores con preguntas que no se acercan a las del cercanias pero por lo menos dan un punto de chispa.
Me tengo que reir, aunque el olor fuerte y peculiar del viejito hace lo que le gustaría a él y se me cuela por todos lados hasta que llego a casa y me doy una buena ducha, aún así lo sigo sintiendo.
Supongo que a mi mono le desvío un poco la atención, porque con esto de la crisis no se le puede alimentar muy bien, lo llevo con correa y bozal, no sea que se me ponga tonto y haga una de las suyas.
Así que de repente vuelvo donde estaba hace una semana, ahora ya con mi abuela al lado y comiéndose un yogurt de limón, por supuesto, que el otro día le di uno de macedonia y me lo estuvo recordando todo el día. Mejor la próxima vez no equivocarse.
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